✅ CONVERSAR Y CONECTAR EMOCIONALMENTE CON TU PAREJA

✅ CONVERSAR Y CONECTAR EMOCIONALMENTE CON TU PAREJA

Toda relación de pareja empieza con un intento exitoso de conexión emocional.

La calidad de esta relación dependerá del vínculo emocional que se establezca. Y la conversación es un poderoso recurso que tenemos los humanos para establecer vínculo y mantenernos conectados emocionalmente.

En este post comparto contigo tres claves para que tus conversaciones te permitan conectar emocionalmente con tu pareja y tu relación se mantenga en buena forma.

¡Vamos a ello!

 

Decir “te lo prometo”, son palabras mayores. No deberían soltarse así como así. ¡Mucho cuidado con venirse arriba!

Me acuerdo de un profesor que tuve en la escuela superior de arte dramático que durante el transcurso de una cena prometió a un grupo de actrices que les escribiría una obra de teatro en dos meses. Lo que hubiera dado ese hombre por haberse mordido la lengua. O no haber probado el vino.

Cuando prometemos algo asumimos un compromiso. ¡Si no actuamos en consecuencia, malo! Y si incumplimos nuestras promesas de manera repetida, enviamos un mensaje muy negativo. Que nuestra palabra vale poco. O nada.

Y entonces la gente que nos rodea asumirá que no somos de fiar. Que no se puede contar con nosotros. Que no podemos aportar seguridad, tranquilidad… ¿Y quién quiere tener cerca a alguien así?

La personas o persona a la que “fallamos” se sentirá disgustada, decepcionada, menospreciada, etc… Y lo más probable es que acumule resentimiento hacia nosotros. Que es puro veneno para la buena salud de una relación. En especial para una relación de pareja.

Existen cuatro elementos básicos que intervienen a la hora de hacer una promesa

El primero de ellos es la persona que promete. Que puede hacerlo por iniciativa propia, porque se ofrezca o como consecuencia de aceptar una petición.

¡Ojo, ojo con lo que prometemos! ¡Respiremos profundamente, que siempre viene viene bien! ¡Y pongamos a trabajar el neocórtex del cerebro!

¡Analicemos nuestras posibilidades de poder cumplir! Si no somos competentes en algo, no vayamos a prometer ese algo. Si no sabemos hacer el pino puente, no vayamos a prometer un salto mortal hacia atrás.

¡Y por supuesto seamos sinceros! En alguna ocasión he escuchado la expresión: “prometer con la boca pequeña”, que viene a significar que alguien promete algo pero sin mucha motivación o incluso sin intención real de cumplirlo.

Tengamos presente esto: si fallamos en nuestra competencia o en nuestra sinceridad a la hora de prometer algo a alguien, haremos un flaco favor al futuro de la relación con esa persona.

El segundo elemento básico que interviene en una promesa es, obviamente, la persona a la que le hacen la promesa.

En el caso de que sea ella quien pide que le prometan algo, la petición ha de ser clara y concreta. “Prométeme que estarás junto a mí” no es una petición concreta. Uno se pregunta, ¿cuándo, dónde, durante cuánto tiempo, haciendo qué?

¡Claridad y concreción por favor! Son el mejor antídoto contra los malos entendidos y malos rollos.

El tercer elemento es la acción que se va a llevar a cabo. Que puede incluir condiciones de satisfacción. Es decir, “te prometo que te haré un masaje en la espalda”, puede ir acompañado de: “utilizaré un aceite relajante muscular y me estaré durante media hora, mínimo”.

El cuarto elemento es el factor tiempo. Esto es importante. No vale eso de: “te prometí que lo haría pero no dije cuando”. ¡Aaah, no!

¡Seamos serios! Una promesa que no especifica el factor tiempo, en realidad no es una promesa. Sencillamente porque sin fecha límite no existe obligación. “Te prometo que te haré un masaje en la espalda”, no es lo mismo que “te prometo que te haré un masaje en la espalda esta semana”.

¿Cuándo puede darse una promesa por completada? Cuando se cumple con las condiciones de satisfacción acordadas. Y si, además, la persona que ha recibido la promesa, declara su satisfacción, mejor que mejor.

Como reza el dicho popular: “Las promesas están para cumplirlas”. Sin excusas. Debemos ser conscientes que son declaraciones con un peso muy grande. Nos jugamos nuestra credibilidad. Y el bienestar de nuestra relación con la otra persona.

¿Qué experiencia has tenido de promesa incumplida? ¿Cómo te has sentido? Deja tu comentario

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