CUERPO Y MUJER 🙋🏻‍♀️ [UNA RELACIÓN CONFLICTIVA]

CUERPO Y MUJER 🙋🏻‍♀️ [UNA RELACIÓN CONFLICTIVA]

El gran dramaturgo Calderón de la Barca  en su obra maestra, La vida es sueño, dejó escrito:

“En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. 

Es decir, percibimos la realidad filtrada por nuestras creencias, prejuicios, estado anímico, etc.

La sociedad de consumo en la que vivimos nos presiona a hombres y mujeres a cumplir con unos estándares de belleza.  Pero no cabe duda que la peor parte se la llevan ellas. 

Seamos honestos. Cuando un hombre se mira al espejo es más probable que ocurra algo asi.  En cambio, cuando una mujer se mira al espejo es más probable que ocurra esto otro.

La mayoría de las mujeres han sido educadas por su entorno familiar y  social de manera que han interiorizado desde muy jóvenes, como si de un mantra se tratara, que su atractivo físico es uno de sus mayores activos.

Cuanto más bella y atractiva, más posibilidades de agradar a los demás. Más posibilidades de tener éxito social. Y, por supuesto, de encontrar un príncipe azul.

Su belleza viene a ser como un seguro de vida.

Lo llevan inscrito desde el tiempo de las cavernas.  Ya en aquel tiempo, cuanto más atractiva, aparte de saludable, era una mujer más posibilidades tenía de aparearse o aumentar su estatus.

A lo largo de la historia las mujeres han sido  tratadas como bienes muebles. La inmensa mayoría no sabía leer. Así que su atractivo físico, llegó a ser su seña de identidad.

De esta manera, la mayoría de ellas, llevan implantada en su psique que lo primordial es cómo se ven. De cuán atractivas resultan. Estableciendo una competencia, ni que sea inconsciente, entre ellas.  Es casi automático que en el momento en que una mujer está en contacto con otros individuos de su propio género, tenga la tendencia de compararse.  Así pues no nos tiene que extrañar a nosotros el hecho, por ejemplo, que tarden una eternidad en arreglarse.  Se trata de una cuestión de supervivencia.

Además reciben a diario centenares de impactos publicitarios relacionados con lo que se supone que es el ideal femenino.  Un ideal reflejado a través de modelos con una belleza natural por encima o muy por encima del nivel estándar.  Que además cuentan con una corte de profesionales a su alrededor capaces de tunearlas hasta conseguir que no se reconozcan ni ellas mismas.  Por no hablar de las modelos con una belleza estándar, a las que directamente las remodelan sin escrúpulos de arriba abajo con photoshop. 

   Por si no tuvieran bastante, la industria publicitaria también se encarga de recordarles que el tiempo no juega a su favor. La belleza exterior a diferencia de la interior o el conocimiento, no aumenta. ¡Todo lo contrario! Se va deteriorando. A los hombres las canas y las arrugas parece ser que nos hacen parecer maduros, interesantes, incluso sexys si nos mantenemos más o menos en forma. A las mujeres, en cambio, les hacen parecer viejas.

Así que más les vale que se tomen lo que les dicen. Hagan el ejercicio que les dicen. Se pongan las cremas y tratamientos que les dicen, etc, etc, etc… Porque en caso contrario, ¡hay de ellas! el capital erótico que les queda desaparecerá y planeará sobre ellas la tragedia de dejar ser apreciadas laboralmente o amadas por sus maridos o compañeros. 

Hablando del ámbito laboral. Los hombres solemos ser valorados por nuestra competencia, habilidades, por nuestro éxito a la hora de conseguir objetivos.  Las mujeres también. Y además por cómo visten y cómo de atractivas se ven.

 ¡En fin! Como ves, están sometidas a mucha presión. Consciente e inconscientemente.

Como hombre que amas a tu mujer, tienes que tener en cuenta que una buena parte de su autoestima depende del aprecio que sienta hacia su propio cuerpo.

Si ella no se siente atractiva no se va a sentir a gusto consigo misma.  Si no se siente a gusto consigo misma, se va a sentir insegura.  Y si se siente insegura eso va repercutir en los distintos ámbitos de su vida. En  la relación que establece con otras personas. Y en su capacidad para aceptar y disfrutar que tú aceptes y disfrutes de su cuerpo y de su persona.  

¡Tú, hombre de buena voluntad que amas a tu mujer o a tu chica tienes una importante misión! Asegúrate que reciba el mensaje que te resulta atractiva tanto vestida como desnuda. Maquillada o sin maquillar. Al acostarse o al despertar.

Tu misión es contrarrestar la presión social a la que la mujer a la que amas se ve sometida. Tu misión es contrarrestar el diálogo interno negativo que pueda establecer con su cuerpo.  Que muchas veces es inconsciente.  Y que se sienta atractiva, segura estando contigo.

¿Qué puedes hacer para que la mujer a la que amas haga las paces con su cuerpo y además estrechar el vínculo emocional con ella? Te propongo seis acciones.

 

Primera

A través de breves comentarios diarios, expresa lo atractiva que te resulta. Cualquier momento es bueno. Incluso al levantaros por la mañana.

Sorpréndela con un “cómo puede ser que ya de buena mañana estés así de guapa” Seguro que la hace feliz.  Pero en el caso que te diga que necesitas ponerte gafas. No bajes la guardia. Dile que no las necesitas para ver que está guapa. Y bésala.

Como digo de oportunidades hay muchas a lo largo del día. Eso sí, no se trata de estar constantemente comentando hasta resultar pesado o lo que es peor, no creíble.

De lo que se trata es que no te guardes los comentarios en tu interior. Qué aproveches esos momentos en los que te dices a ti mismo, “¡qué bien le sienta este vestido!”, “¡qué preciosa está con esa sonrisa!”, “¡qué afortunado de siento de estar a su lado!” para decírselo a ella.  

 

Segunda

Ten ojos solo para ella. Cuando salgas con ella hazla sentir bella con tus ojos, tus manos, tus labios. Nada de mirar otras mujeres.

  

Tercera

Cuando hagas el amor con ella. Dile que te gustan sus curvas. Que te ponen. Que no te cansas de disfrutar de su cuerpo. De verlo, de tocarlo, de, de, de… Uix!  Dile qué parte de su cuerpo te gusta especialmente.

Te cuento un secreto: el deseo de una mujer depende principalmente de cuánto se sienta de deseable. Así que ya sabes. Hacer el amor empieza antes de tumbarse en la cama.  El mayor órgano sexual de la mujer que amas es el cerebro.

 

Cuarta

Abrázala, bésala, acaríciala, hazle arrumacos, muéstrale tu cariño con pequeñas acciones físicas. Porque sí. Porque te apetece. Porque te gusta. Porque se lo merece.

 

Quinta

Si ves que se obsesiona con la figura, el peso, la dieta, dile que la consideras lo suficientemente inteligente como para no cambiar salud por delgadez. Que no se deje engañar. Que ya en la prehistoria los hombres hemos preferido a las mujeres con curvas.  Y las seguimos prefiriendo.

Los cuerpos femeninos sin curvas o muy delgados son típicos de las niñas y las adolescentes. Y los hombres mentalmente sanos no nos ponen ni unas ni otras.    

 

Sexta

No critiques su aspecto. Eso la hiere profundamente. El hombre ideal de cualquier mujer, nunca lo hace. Ni en broma.  Así que nada de soltar perlas del tipo: “Quítate eso que pareces un botillo del Bierzo” Nada de “No sé dónde vas a meter la torrija que te estás comiendo” o “Vaya muslos tienes, ni Obélix podría con ellos”.

Puede que a ti te haga gracia, pero a ella no. Cero.  Y vas a tener que contrarrestar con centenares de comentarios positivos para arreglar el estropicio.

Intenta ponerte en su piel. Hazte a la idea de lo que puede ser vivir crónicamente preocupado por la apariencia. Generándote malestar. Del estrés que puede suponer esta necesidad de aprobación social.

Ahora ya tienes más recursos para que la chica o la mujer a la que amas se sienta segura y conectada emocionalmente contigo. Cosa que vale su peso en oro.   

 

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