DISCUSIONES [ASERTIVAS] EN PAREJA

DISCUSIONES [ASERTIVAS] EN PAREJA

La asertividad es uno de los elementos clave del poder personal. Ese poder que nos permite estar presentes aquí y ahora. Dueños de nosotros mismos. En contacto con nuestras capacidades intelectuales y emocionales. Sintiéndonos dignos de respeto. Y sintiendo que los demás también lo son.

En el vídeo de hoy quiero compartir contigo 7 técnicas que te facilitarán el poder mantener una actitud asertiva durante una discusión con tu pareja. O con quien sea. ¿Te interesa saber cómo mantener el control de ti mismo durante una discusión? ¿Cómo discutir de manera asertiva para evitar peleas desagradables? ¡Vamos a ello!

Antes de empezar a enumerar este grupo de siete técnicas quiero asegurarme que entendemos lo mismo por asertividad. Te propongo una cosa, dale  al stop y escribe en los comentarios qué entiendes tú por asertividad. Y luego lo comparas con la definición que ahora voy a decir. ¿Aceptas el reto? [IMAGEN 1] Ahí va la definición de asertividad que te propongo: “Actitud de autoafirmación y defensa de nuestros derechos personales, respetando al mismo tiempo los de los demás”. Cuando hablo de “Derechos personales” me refiero a una serie de derechos, también conocidos como “derechos asertivos” entre los que se incluyen  el derecho a ser tratado con respeto y dignidad, el derecho a cometer errores o el derecho a expresar los propios pensamientos y sentimientos, siempre y cuando no vulneren el respeto o la dignidad de otros, claro. Si queréis saber el listado completo os dejo un enlace en el apartado de comentarios.

Ahora que ya tenemos una idea común de lo que significa asertividad, paso a enumerar siete técnicas muy eficaces que te van a servir para que puedas mantener una discusión respetuosa.

Técnica del Disco Rayado o Roto

 Esta es una de las técnicas asertivas más conocidas que se aplican a la discusión. ¿En qué consiste esta técnica? Pues en repetir tu punto de vista una y otra vez y otra vez y otra vez. Con toda la calma. Es fundamental mantener la calma. La serenidad es la clave para decir lo que tenemos que decir de la manera que tenemos que decirlo. Y no reaccionar negativamente ante posibles provocaciones o trato injusto o desagradable de nuestro interlocutor

Un ejemplo de esta técnica sería el siguiente: ella le dice a él: “Tú nunca me escuchas”. Y él le responde: “Cuando estudio o escribo me concentro de tal manera que me cuesta escuchar”. “Es que te pasa muy a menudo”. “Es que a menudo me hablas cuando estudio o escribo”. “Será que no te interesa lo que te tengo que decir”. “Lo que ocurre es que cuando estudio o escribo concentrado mi oído se desconecta.” Y así.

Como podemos observar, esta técnica evita el enfrentamiento con la otra persona. Incluso en un momento puntual puede darle la razón aunque evitando aceptar la crítica. Al no aceptarla evitamos también experimentar un sentimiento de culpabilidad.

 

Aplazamiento Asertivo

Muy útil para todos aquellas personas que no tienen una respuesta a mano, se comportan de manera indecisa o se sienten sobrepasadas emocionalmente por la situación y no tienen la capacidad de responder con claridad en ese preciso momento.

Como su nombre indica, consiste en aplazar la respuesta para otro momento. Si nos dicen “Tú tienes la culpa que no podamos marchar de vacaciones” podemos decir algo así como: “Este tema hace que salten chispas entre nosotros. En este momento no te puedo responder. Dejémoslo para más tarde, por favor”. ¿Y si la otra persona insiste en querer hablar del tema? Adoptamos la Técnica del disco Rayado. Recuerda esto: dos no discuten si uno no quiere.

 

Banco de Niebla o Técnica de la Claudicación Simulada

Esta técnica es también una de las más conocidas. ¿En qué consiste? En dar la razón a nuestro interlocutor. ¡Pero atención!, solo en aquello que pueda haber de cierto en sus quejas y negándonos a profundizar en la discusión. Se trata de ceder terreno o dar la apariencia de ceder aunque dejando claro que nuestra postura va a seguir siendo la misma.

Un ejemplo sería: él le dice a ella: “Por tu culpa ya no salimos de fiesta”, Y ella responde: “Sí, puede que tengas razón” “Estoy harto de que siempre tengas trabajo por hacer” “Últimamente tengo mucho trabajo, sí”. “Hace mucho que no salimos porque tienes trabajo”. “Sí, es cierto tengo mucho trabajo”.

Aquí, como en el resto de técnicas el tono es muy importante. Debe expresar respeto, amabilidad. Incluso cierta reflexión acerca de lo que el otro nos está diciendo. Porque muy probablemente tenga parte de razón. Hay una demanda, una inquietud que le causa negatividad.

 

Técnica para Procesar el Cambio

Esta técnica ayuda tanto a la persona que la verbaliza como a la persona que la escucha. Consiste en desplazar el foco de discusión hacia el análisis de lo que está ocurriendo entre los interlocutores. Se trata de ser capaces de tomar conciencia de que la discusión se nos está yendo de las manos o que está cogiendo tintes ridículos. Para ello podemos utilizar frases como esta: “Vamos a dejarlo aquí por favor, los dos estamos muy enfadados, estamos cansados, etc… y la cosa se está yendo de madre”. Lo que hacemos con frases como esta es propiciar una oportunidad de salir de un empantanamiento que no conduce a nada positivo.

 

Técnica de Ignorar 

Está relacionada con la anterior pero en este caso la responsabilidad recae en exclusiva sobre nuestro interlocutor. Es apropiada cuando vemos a nuestro interlocutor que está siendo presa de la ira y podemos ser objeto de una agresión verbal sin posibilidad de defensa.

Un ejemplo sería. “¡Tú tienes la culpa que no hayamos podido hacer ese viaje!”. A lo que responderíamos según esta técnica: “Siento que estás muy enfadada, es mejor que hablemos más tarde”.

Por supuesto un tono agresivo solo empeoraría la situación. Sería interpretado como una provocación. Así que nos conviene ser muy cuidadosos en este aspecto. De lo que se trata es de rebajar la tensión. Ese es el objetivo que nos debe guiar. Y de esta manera evitar discusiones que se nos escapen de las manos y creen negatividad y resentimiento entre nosotros y la otra persona.

 

Técnica del Acuerdo Asertivo

 Va algo más allá que la técnica del Banco de Niebla. No solo cede terreno sino que también deja bien claro que una cosa es el error cometido y otra, el hecho de ser una buena o mala persona. Lo que hace esta técnica es admitir o reconocer los motivos del enfado de nuestro interlocutor pero sin admitir la manera en que lo verbaliza.

Esta técnica consigue calmar a nuestro interlocutor al admitir el error. No hay nada de negativo en admitir un error. Lo que ocurre es que diferencia claramente el “ser” del “hacer”. Si aplicamos esta técnica de manera recurrente ante personas que tienen la tendencia a generalizar, conseguiremos evitar ser etiquetados. Ten en cuenta esto: resulta difícil librarse de una etiqueta que alguien consigue ponernos.

 

La Pregunta Asertiva

La utilidad de esta técnica es que es capaz de convertir al adversario en aliado. ¿En qué consiste? En pensar positivamente acerca de la persona que nos critica y dar por hecho que la crítica que nos propina es un acto bienintencionado. Independientemente que lo sea realmente o no.

Si adoptamos el marco mental de que se puede aprender de todo el mundo, obligaremos a nuestro interlocutor a que nos de más información acerca de sus argumentos. Le pediremos que concrete, para de esta manera aclarar a qué se refiere exactamente con lo que dice. Y en qué quiere que cambiemos.

Por ejemplo: “¡Tú tienes la culpa que no vayamos de vacaciones!”. La pregunta asertiva sería: “¿De qué tengo la culpa exactamente?” o “¿Qué debo hacer según tú para que no vuelva a suceder?”

Si las respuestas que nos da son vagas, le insistiremos en que especifique. ¿Qué ganamos con eso? Pues que cuando alguien lanza una crítica sin pensar demasiado acaba quedándose sin argumentos rápidamente. Y si está bien pensada, puede ayudarnos a modificar algún aspecto de nuestra conducta o actuación.

En cualquier caso esta pregunta rompe los esquemas mentales de nuestro interlocutor. Puesto que ni nos ponemos a la defensiva ni respondemos de manera agresiva. Ni tampoco cedemos en un primer momento. Tan solo nos limitamos a preguntar.

 

Y para acabar recuerda esto: Si tienes la necesidad urgente de criticar a alguien volcando tu ira o resentimiento. Respira profundamente varias veces, aprieta los dientes y cuenta hasta… hasta que seas capaz de que por tu boca salga algo constructivo. Cuanto más veces lo consigas, mejor para ti y la gente que te rodea.

Técnica del Disco Rayado, Aplazamiento Asertivo, Banco de Niebla, Procesar el Cambio, Ignorar, Acuerdo Asertivo y Pregunta Asertiva son las técnicas asertivas que puedes utilizar para tener poder sobre tí y evitar que la discusión se convierta en una pelea lamentable.

 

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