EL PODER DEL HABLA INTERNA 🚀

EL PODER DEL HABLA INTERNA 🚀

¿Cómo te hablas a ti misma o a ti mismo a lo largo del día?

¿Sabes que según te hables tus posibilidades de desarrollo personal van a ser más o menos?

Tanto tú como yo, como el resto del mundo, tenemos a nuestra disposición un recurso muy potente para sobrevivir. Se llama lenguaje. Y hay que saber utilizarlo si queremos que nos facilite la vida en lugar de amargárnosla.

Si quieres saber cómo, este video te interesa.

 

Siendo bebés, nuestro cerebro se estimula con cariño y lenguaje. Esta dieta es la que nos hace humanos. Y es crucial en los primeros cinco años de nuestra vida. 

Ya de pequeños nos enseñan a pedir las cosas educadamente, a dar las gracias, a pedir perdón, etc. Es decir, a cómo hablar con los demás.

Pero en cambio no nos enseñan algo básico y fundamental. ¡A cómo hablarnos a nosotros mismos!

Y es curioso, porque por regla general, al cabo del día pasamos más tiempo hablando con nosotros mismos, ya sea consciente o inconscientemente, que con los demás.

Lo más lamentable de todo es que, a menudo, solemos hablarnos a nosotros mismos en un tono poco amable.

Podemos llegar a ser realmente duros con nosotros mismos. Injustamente castigadores.

A veces lo hacemos de manera consciente como cuanto te equivocas en algo y te dices, “¡pero qué tonto!”. Y otras veces, no somos conscientes de la opinión castigadora que tenemos hacia nosotros mismos. Somos vagamente conscientes de que sentimos cierta tristeza o ansiedad leve o disgusto… Pero no sabemos exactamente por qué.

Y esa sensación nos acompaña como ruido de fondo a lo largo del día, las semanas, los meses, los años. Y ese ruido de fondo es fruto de nuestra habla interna. Es decir, de la manera que tenemos de hablarnos a nosotros mismos.

Este habla interna es muy poderosa y tiene una repercusión directa en nuestra autoestima.

Por ejemplo, por más que te digan que vales, que eres talentosa, que puedes conseguir lo que te propongas, si no te lo dices a ti misma, de nada sirve. Si no te dices a ti mismo que mereces ser amado, que mereces una pareja que te quiera como necesitas, que mereces respeto… ¡Por más que te lo digan los demás, de poco o de nada te va a servir! Porque es el habla interna, lo que te dices a ti mismo o a ti misma, la que realmente fortalece tus creencias. Tu actitud. Tu voluntad. Tu comportamiento.

Por todo esto te propongo un ejercicio de concienciación.

Te propongo que durante tres semanas seguidas, a lo largo del día te preguntes. “¿cómo me siento?”. Conecta con tu estado interno. Y, a continuación, completa la frase, “En este momento puedo sentirme orgulloso de mi porque…”

Te aseguro que, por pequeño que sea, puedes encontrar un motivo. Y esto va a facilitarte que te des cuenta de tu valía real. Y te acostumbres a ella.

Y cuando de manera consciente te castigues por algo de lo que no te sientes orgullosa u orgulloso o porque hayas cometido un error. Respira hondo y activa el freno de mano emocional. Ten compasión de ti mismo.

Puedes decirte “Meter la pata es de humanos”, “¿qué puedo aprender de lo ocurrido para hacerlo mejor la próxima vez?”

Hagamos el esfuerzo de hablarnos a nosotros mismos con compasión.

Hablémonos a nosotros mismos como nos gusta que los demás nos hablen. ¡Ni más ni menos!

Y construyamos desde nuestro interior un presente y un futuro más positivo. 

 

 

 

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