RELACIÓN DE PAREJA Y CRECIMIENTO PERSONAL

RELACIÓN DE PAREJA Y CRECIMIENTO PERSONAL

¿Quién no ha deseado o desea que el amor le cambie la vida? ¡Para bien, claro está!

Solemos creer que encontrando a la persona adecuada, nuestras inseguridades e insatisfacciones desaparecerán. El sol brillará, los pajarillos cantarán y la vida, por fin, tendrá pleno sentido.  

Pero acto seguido nos viene el bajón al recordar frases que hemos escuchado en más de una ocasión. // ¿Sabes a qué frases me refiero, verdad? // A frases del tipo: “No puedes esperar que la relación resuelva tus problemas personales”. Que viene a significar que más te vale resolverlos por tu propia cuenta si no quieres mandar a pique tu relación. O, “No puedes esperar que tu compañero o compañera compense lo que te falta en ti mismo”. O, “Tienes que aprender a amarte a ti mismo antes de ser capaz de amar a alguien más”.  

¿Te suenan verdad?

Si bien las frases anteriores son ciertas, en el vídeo de hoy te explico que lo contrario también lo es. Es decir, “Puedes esperar que tu relación te ayude a resolver tus problemas personales”, “Puedes esperar que tu compañera o compañero llene los vacíos de tu personalidad”. “Encontrar a alguien que te ame es una buena manera de aprender a amarte a ti misma o a ti mismo”. 

En primer lugar

¿Puede una relación de pareja resolver tus problemas personales? De alguna manera sí. Uno de los mayores aspectos positivos de una relación de pareja consiste en tener la oportunidad de expresar aquellas emociones o sentimientos que no expresamos directamente por prudencia, temor, etc, cuando interactuamos en ámbitos ajenos al de pareja y que cargamos a nuestras espaldas diariamente. Como el ámbito laboral, por ejemplo. Sentimientos y emociones reprimidas que se van acumulando y que suelen causarnos una sensación de cansancio o fatiga. 

Lo bueno de una relación de pareja es que proporciona un espacio en el que podemos descargar lo acumulado.  Un espacio en el que liberar tensión mental.  Un espacio en el que podemos, incluso, expresar sentimientos que socialmente no son bien vistos, como pueda ser pavonearse de un logro propio y regodearse por el fracaso de otro. 

Para muchas parejas la oportunidad de hablar con su compañero acerca de lo sucedido a lo largo del día es el principal evento de la noche.

Así pues, la confidencia mutua es una manera de lidiar con los problemas del día a día. Es una oportunidad de poner sobre la mesa lo que nos ronda por la mente y sentir que nuestro compañero o compañera está de nuestra parte. Y con esto tenemos muchas posibilidades de solucionar problemas o cargarnos de energía positiva para enfrentarlos.  

En segundo lugar

una relación de pareja, puede ser una buena manera de compensar nuestras propias limitaciones. ¿En qué sentido? Imaginemos que tu y yo somos introvertidos y estamos junto a alguien extrovertido. Su manera de ser nos puede contagiar y de esta manera ayudarnos a que no nos importe tanto atraer la atención de los demás. Es decir, tenemos la posibilidad de aprender de nuestro compañero o compañera. Una relación con otra persona puede parecerse a viajar a otra cultura. Es una oportunidad de incorporar lo que tiene de positivo.

En tercer lugar

Una relación de pareja, también puede ser una buena oportunidad para aprender a quererse a uno mismo. 

Nos advierten de lo importante que es quererse a uno mismo antes de entrar en una relación.  Pero resulta una tarea complicada esto de aprender por uno mismo a quererse a uno mismo.  A pocos se nos da bien.  Si yo tuviera que esperar a quererme a mi mismo plenamente para tener pareja, no llevaría diez años de relación ni tendría dos hijos. ¡Así de claro!

Todos y cada uno de nosotros podemos llegar a sentir gratitud, confianza y respeto hacia nosotros mismos como resultado de nuestras relaciones. ¿Por qué entonces tanto insistir con que nos queramos a nosotros antes de querer a otra persona? Pues porque, como dice muy bien el psicólogo Daniel Wile, hay personas que no se aman a ellas mismas y pierden el respeto por cualquiera que se sienta atraído por ellas. Son personas que compensan sus sentimientos de baja autoestima, interesándose por las personas más bellas, populares… y fuera de su alcance. Son personas que se muestran dependientes y empalagosas cuando alguien muestra interés por ellas, provocando su alejamiento. O se muestran celosas y enojadas de una manera que erosiona la buena voluntad de la otra persona, etc…

Pero mucha gente que nos podríamos amar más a nosotros mismos, somos perfectamente capaces de establecer un buena relación de pareja. Al darnos cuenta de que alguien que realmente nos importa, siente lo mismo por nosotros, hace que nos sintamos mucho más dignos de amor de lo que podamos pensar en un momento dado. Sentirnos amados es la manera que muchos de nosotros tenemos de amarnos a nosotros mismos.  

Por cierto, eso no quita para que pueda ocurrir que esos viejos sentimientos arraigados de ser una persona que no merece ser amado, por ejemplo vuelvan y nos amarguen la fiesta, aunque sea momentáneamente. De la misma manera que todos nosotros somos sensibles respecto a ciertas limitaciones o defectos que sabemos que tenemos. Y que nos hacen sufrir cuando nuestra voz castigadora interna nos los recuerda. 

En ambos casos, para no caer en la trampa, para no vernos secuestrados por emociones y pensamientos negativos que nos pueden llevar a comportamientos que jueguen en contra nuestra y de nuestra relación, lo mejor es hablar de ello. De nuestros sentimientos. De los pensamientos que nos asaltan, de las emociones negativas que nos invaden. Tengamos siempre presente que el ámbito de la relación de pareja es ideal para poder hacerlo. Es un ámbito de autoconocimiento y crecimiento personal. ¡Aprovechémoslo!

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