TU CEREBRO Y LOS SISTEMAS DE MANDO EMOCIONAL

TU CEREBRO Y LOS SISTEMAS DE MANDO EMOCIONAL

Todos los seres humanos llevamos instalados unos sistemas de mando emocional en nuestro cerebro.

Según tengamos activados estos siete sistemas emocionales, nos sentiremos confortables, o no, en ciertas circunstancias y en compañía de ciertas personas.

Conocer estos sistemas de mando emocional, establecidos por el neurocientífico Jaak Panksepp, nos permite tomar conciencia de nuestra propia emocionalidad y la de los demás.

Supone un importante recurso de autoconocimiento que nos facilita poder empatizar y establecer relaciones positivas o saludables con cualquier tipo de persona.

¡Descúbrelos ahora mismo y aprovecha su poder!

 

 

Si comparamos nuestro sistema nervioso con una red de autopistas, los sistemas de mando emocional son las distintas vías por las que circulan nuestras emociones.

Cada uno de estos sistemas, cada una de estas vías, ponen en contacto distintas partes del cuerpo para que reaccionemos de una manera u otra ante situaciones que tienen que ver con la supervivencia de nuestro organismo. Es decir, si necesitamos alimentarnos se nos activan unas partes del cuerpo y si necesitamos descansar se nos activan otras.

Según la teoría de Jaak Panksepp, la variedad de personalidades está relacionada con el distinto nivel de excitación de estos sistemas con el que las personas se sienten cómodas.

A causa de esta diferencia, nos podemos sentir más cómodos y tenemos más probabilidades de triunfar ejerciendo unos roles y no otros. Y esta diferente comodidad de roles, puede provocar que no nos entendamos con alguien.

Puede que también, nuestros problemas de relación tengan que ver con el hecho de vivir con uno o más sistemas de mando emocional hiper o infraactivados.

Una manera efectiva de conocernos a nosotros mismos y evitar malentendidos con nuestra pareja y con los demás, consiste en ser conscientes de las características de estos siete sistemas. Y cómo nos afectan.

El primero de ellos Panksepp lo llama, “El comandante en jefe”.

Coordina funciones relacionadas con el dominio, control y poder. Cuando se encuentra en su nivel óptimo, nos sentimos confiados ante los retos y no nos da miedo autoafirmarnos para obtener lo que necesitamos.

En cambio si está hiperactivado, podemos ser presa de la furia, la rabia, incluso la violencia para obtener lo que queremos. Y si está infraactivado podemos sentirnos impotentes, frustrados o pasivos ante los obstáculos, injusticias, etc…

Segundo sistema. “El explorador”.

Garantiza las funciones relacionadas con la satisfacción de nuestra curiosidad, aprendizaje, etc…

Si está hiperactivado nos puede conducir al agotamiento. En caso contrario nos podemos sentir aburridos, inquietos y conducirnos a la irritabilidad, ansiedad o la depresión.

Tercero. “El sensual”.

Coordina las funciones relacionadas con el placer sexual y la reproducción. En su nivel óptimo sentimos una enorme energía y una gratificación placentera.

Si está hiperactivada puede llevar a las personas a conductas poco adecuadas. En el caso de estar infraactivada puede causar aversión al sexo.

Cuarto. “La Reina de la Energía”.

Es el sistema responsable de asegurar que el cuerpo tenga el descanso y cuidado necesarios para mantenerse saludable. Nos envía la señal que conviene parar. Y avisa cuando el cuerpo tiene hambre o se siente físicamente incómodo.

Cuando está sobreexcitado puede llevar a casos de obsesión por la dieta, por el deporte, etc… En el caso de estar infraactivado, podemos no prestar atención a las señales de alarma que nos envía el cuerpo.

 

Quinto. “El Bromista”.

Coordina las funciones que tienen que ver con el juego, el divertimento y el recreo.

En su grado óptimo nos proporciona sensación de alegría y serenidad. Cuando está hiperactivado a uno lo pueden tomar por loco. En caso contrario, nos sentimos inhibidos, letárgicos, que en casos extremos puede suponer una depresión crónica.

 

Sexto: “El Nidificador”.

Este sistema trae a la mente todas las conductas relacionadas con la crianza y los lazos de unión.

Si está hiperactivado la persona puede tener problemas a la hora de establecer límites personales en sus relaciones o a la hora de tomar decisiones por sí misma. Puede sentir continuamente la necesidad de aprobación de los demás o aterrarle la idea de una separación.

Puede estar infraactivado a causa del aislamiento y la soledad.

 

Séptimo. “El Centinela”.

Coordina funciones corpóreas y mentales relacionadas con la preocupación, el miedo, la vigilancia y la defensa.

En su estado óptimo nos ayuda a tomar precauciones sensatas para que nuestra vida no corra peligro. Como colocarnos el casco para ir en moto.

Si está hiperactivado, la persona experimenta temores innecesarios que interfieren en el desarrollo de su vida normal. Si está infraactivado, las personas pueden no estar suficientemente atentos para permanecer a salvo.

 

Conocer estos sistemas nos permite ser más compasivos y comprensivos con nosotros mismos. Nos  proporciona una herramienta para poner en marcha cambios que se hagan cargo de nuestros sentimientos negativos. Del malestar que sentimos cuando nuestro día a día nos saca de la zona en la que nos sentimos cómodos dentro de cada sistema. Ya sea por exceso o por defecto.

El conocimiento de estos sistemas nos permite ser más tolerantes con los demás. Y nos facilita poder llegar a acuerdos.

Imagina la siguiente situación: Una reunión de trabajo. El coodinador de la reunión está en modo “Comandante en jefe” y uno de los miembros del grupo en modo “Bromista”.

El bromista se dispone a hacer un chiste y el coordinador lo corta en seco diciendo: “Sigamos con la orden del día, por favor”.

Aquí se ha producido un intento de conexión emocional fallido.

Si el coordinador fuera consciente de estos siete sistemas, podría haber dicho: “Que sea bueno y rápido. Hay que cumplir la orden del día” o “Cuando acabe la orden del día, estaremos encantados de escucharlo”.

¿En cuál de estos sistemas te ves más identificado?

 

 

 

 

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