La necesidad de perdonarte una infidelidad
“¿Cómo perdonarte a ti mismo una infidelidad que ha dañado a tu pareja, cuando realmente uno está trabajando por recuperar la relación con todo el amor y el arrepentimiento, pero la otra persona ya no quiere nada?”.
Puede que, al leer este testimonio, puedas sentir rabia y hayas tenido un pensamiento del tipo: “¡Te mereces el sufrimiento que estás pasando!”. Incluso, “¡Mereces arder en el infierno!”
Es entendible esta reacción visceral si has sido la parte herida en una infidelidad en algún momento de tu vida, o estás pasando por ello.
Yo contestaré desde un marco mental compasivo que se sustenta en un pensamiento de este tipo, “Deseo que te levantes de esta caída habiendo aprendido algo. Habiendo obtenido un relato que tenga sentido y te permita avanzar hacia delante y seguir con tu vida”.
Vamos a fijarnos en la pregunta que ha hecho este suscriptor. “¿Cómo perdonarme a mí mismo después de haber sido infiel y después de haber dañado a mi pareja?”
Creo que estarás de acuerdo conmigo si digo que la imagen que tiene este suscriptor de sí mismo es de rechazo.
Se causa rechazo asimismo porque se sabe el causante del malestar del dolor de su compañera. Es el causante de que no pueda dormir, que no tenga apetito, de su llanto.
Se sabe el causante de esa expresión de tristeza en su rostro. De esa mirada hacia él de perplejidad. Incluso de desprecio.
Sabe que ha dañado a alguien que lo quiere. A alguien que se supone que él debería cuidar y no dañar de manera consciente. Por una decisión totalmente egoísta sin pensar en ella. Así que muy probablemente, en estos momentos, esta persona se sienta perdida. Muy probablemente no se reconoce a si misma por lo hecho.
Es muy probable que el tribunal de su conciencia ya lo haya castigado y lo haya condenado. No hace falta que nadie más se lo diga. Ese tribunal de la conciencia, que se expresa a través del diálogo interno, le está diciendo que es un ser despreciable que no merece compasión. Un ser fallido.
¿Cómo perdonarte una infidelidad?[Pasos a seguir]
El camino para perdonarte una infidelidad, pasa por disminuir la agresividad de esa voz castigadora que no deja respirar. Que te dificulta hacerte cargo, realmente, de lo sucedido al facilitar que te vayas encerrando en ti mismo. A causa de la culpabilidad y la vergüenza.
El camino para perdonarte una infidelidad, transita por un marco mental más compasivo. Conviene asumir una creencia que dice más o menos así, “Como ser humano que soy, soy susceptible de cometer errores”. Errare humanum est, que decían los romanos. “Errar es humano”.
Y no solo de cometer errores, sino de dañar a alguien a quién quieres y te quiere. Es así de paradójica la naturaleza humana. Es así de lamentable.
Erramos por muchos motivos, por muchos factores que confluyen en un momento dado y nos llevan a actuar de manera incongruente.
Evidentemente que asumir esta creencia no es para justificar lo hecho. No es para olvidarte de ello. Esta creencia conviene que sirva para asumir tu responsabilidad. Has errado porque eres humano. Bien. ¿Y qué haces a partir de ahora con eso?
Este responsabilizarse tiene dos aspectos:
- Actuar de una manera que te lleve a no volver a hacer lo mismo. Errare humanum est perseverare autem diabolicum. Errar es de humanos, perseverar en el error, diabólico. Por lo tanto, este responsabilizarte te tiene que servir para reflexionar y no volver a caer en lo mismo.
- Compensar el daño causado. Personalmente considero que una de las cosas fundamentales que puedes hacer es el de proporcionar a tu pareja un relato desde la honestidad, la transparencia, la valentía que permita explicar qué ha hecho que te dieras permiso para actuar de la manera como lo has hecho.
La responsabilidad dice, “Asumo que no te tuve en cuenta y solo pensé en mí” o “Actúe de manera egoísta”. Un relato que le transmite la idea de que tu pareja no es el problema, sino que el problema lo tienes tú. Que ha sido una cuestión tuya.
Y, aparte de esto, validar su sufrimiento. Que le puedas expresar desde un sentimiento profundo, “Entiendo que te sientas como te sientes. Yo en tu lugar estaría igual o peor”. Y empatiza con su situación. Reflexiona. Y, desde ahí, que puedas expresarle que ojalá algún día te pueda perdonar. No para liberarte tú, sino para liberarse ella. Del probable odio o resentimiento que pueda lastrar su alegría y su felicidad futura.
Tiene que ser transmitido desde una reflexión profunda. Desde el haber asumido todo lo que ha pasado, desde el ser consciente del daño que has causado.
Y pregúntale, qué es lo que puedes hacer por tu pareja. Cómo la puedes compensar. Y si te dice que quiere dar por terminada la relación, respétala. Es su decisión.
No actúes presa de la ansiedad. Respira hondo y asume la pérdida. Puede que temporal, puede que definitiva. Asume la pérdida. Ponte en su lugar. Respeta. Y de esta manera evitarás actuar de manera egoísta nuevamente.
Estoy convencido que si hubieras anticipado el grado de malestar y destrucción que ibas a causar, no te hubieras dado permiso para irte pendiente abajo y serle infiel a tu pareja.
Ahora toca responsabilizarse de los actos y de las consecuencias de lo hecho. Así que te propongo que no priorices el recuperar a tu ex pareja. Sino que priorices tener claro qué vas a hacer para que esto no se vuelva a repetir en tu vida.
Mientras aclaras este punto te propongo un par de actuaciones para que puedas restablecer tu dignidad y para que puedas seguir afianzando en este camino de cómo perdonarte una infidelidad:
- En tu día a día actúa según tus valores más nucleares, aquellos que son los más importante en tu vida. Aquellos por lo que te gustaría ser recordado. Eso te dará sensación de control sobre ti, te dignificará y restituirá tu autoimagen dañada.
- Por otra parte, decirte que el amor es una dimensión fundamental en el ser humano. Está tanto en el expresarlo como en el recibirlo. Por lo tanto te animo a que expreses esa dimensión amorosa tuya en otros ámbitos. Con tus familiares, amistades, quizá ayudando a cruzar la calle a una anciana, etc. Es decir, expresar esa parte amorosa. Esto va a hacer que no te encierres en ti mismo. Facilitará que te veas a ti mismo actuando de una manera que te dignifica. Te va a facilitar el sentimiento que eres susceptible tanto de amar como de ser amado.
Esto va a facilitar que puedas levantarte a pesar de la herida y seguir hacia adelante con tu vida.

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