DISCUSIONES EN BUCLE, TRAS LA INFIDELIDAD

DISCUSIONES EN BUCLE, TRAS LA INFIDELIDAD

Discusiones en bucle, tras la infidelidad.

Suele ocurrir que los miembros de la pareja establezcan discusiones en bucle, tras la infidelidad. Facilitando que escale la negatividad entre ellos. E invadiéndoles la sensación, sobretodo a la parte herida de la infidelidad, de encontrarse en un callejón sin salida.

¿Qué es lo que está juego en es en esas conversaciones? ¿Qué patrón relacional suele acabar produciéndose en el peor de los casos? ¿Cómo puedes  minimizar ese tipo de interacción o la negatividad que se produce?

 

En mi sesiones de acompañamiento escucho de la parte infiel, “No sé qué más decirle. Respondo y entonces sale con una batería de más preguntas. Me pregunta siempre sobre lo mismo”.  Por otro lado escucho de la parte herida, “Sus respuestas no me calman. Un día me dice una cosa otro día me dice otra. Siento que se me quiere sacar de encima. Me dice absolutamente lo mismo una y otra vez incluso con el mismo tono. Es como si tuviera las respuestas aprendidas de memoria y eso lo considero una falta de respeto”.

 

Aspectos a tener en cuenta para evitar que las conversaciones se conviertan en discusiones en bucle, tras la infidelidad.

 

1. Las discusiones en bucle, tras la infidelidad se producen en un momento en el que el sistema nervioso de ambos miembros de la pareja, está bañada en cortisol (hormona del estrés).

Este hecho, significa que se activa la respuesta instintiva lucha-huida-paralización. Hecho que a su vez dificulta empatizar con el otro. Es decir, estar disponible emocionalmente para el otro, escuchar, dialogar y poder llegar a acuerdos y soluciones.

Los miembros de la pareja se perciben el uno al otro como adversarios, porque su cerebro está focalizado en cómo sobrevivir. En especial la parte infiel, que se puede sentir en peligro porque es fácil que la parte herida se muestre agresiva, movida por su propio malestar emocional.

La parte herida, por su parte, interpreta como adversario a la parte infiel, puesto que considera que ha roto el pacto de exclusividad sexual o íntima que se suponía tenían. Y también porque ha roto una promesa implícita o explícita, de que no solamente velaría por su propio interés, sino por el interés y el bienestar del compañero. Que no la dañaría de una manera consciente, incluso premeditada. Todo ello facilita una interacción agresiva. En estos momentos es necesario respirar y calmarse.

 

2. La parte herida está intentando recomponer el relato de su vida, de su relación de pareja, de ella misma.

Somos seres lingüísticos. Utilizamos un lenguaje articulado que tiene sentido para comunicarnos con los demás y con nosotros mismos. Mediante el  lenguaje nos contamos a nosotros mismos quiénes somos y qué lugar ocupamos en el mundo. Mediante el lenguaje construimos nuestra identidad. Los relatos son fundamentales en nuestra vida. Nos aportan sentido. Dan continuidad a nuestra historia personal.

La infidelidad rompe el relato que la parte herida tenía acerca del compañero, su relación, de sí mismo y la vida en general. Y lo que está intentando hacer con tanta pregunta, es intentar restablecer el sentido de ese relato. Reelaborar el relato a partir de la nueva situación. Por tanto, no es de extrañar que pregunte sobre el mismo tema, sobre distintos detalles del mismo tema, por  los distintos matices de los distintos detalles del mismo tema… Es normal.

A la parte infiel lo que le conviene respirar, tener paciencia, empatía y compasión si lo que quiere es recomponer su relación. Porque es fácil que se sienta atacada y aparezca el enfado como una reacción de supervivencia. Sobre todo por parte de los hombres. Una emoción, sea dicho de paso que impide sentir culpa o vergüenza. Y facilita instalarse en un marco mental de indignación justificada que facilita una actitud defensiva o evasiva. Ambas poco útiles en esta situación, puesto que es como intentar apagar un fuego con gasolina.

La actitud defensiva lo que transmite es que lo que está sintiendo el otro no tiene razón de ser. Y la actitud evasiva el mensaje que transmite es que te importa poco el otro.

 

3. La parte infiel necesita aportar un relato acerca de qué ha facilitado, el darse permiso para involucrarse en una infidelidad.

Esto no suele resultar fácil. Y esa dificultad facilita que surja la ira. Porque cuando uno no sabe cómo expresarse y se siente atacado por la insistencia del compañero, suele sobrepasarse emocionalmente. Con lo que es fácil que surja la ira y se entre en un ciclo del enfado.

No es fácil lidiar con el dolor que has causado. Recuerdo las declaraciones que hizo Jay Z respecto a la infidelidad a su mujer, “Lo más duro de todo es ver el dolor en el rostro de tu esposa, sabiendo que has sido tú quién ha causado ese dolor. Y tener que lidiar con eso”.

Pero no queda otra que responsabilizarse de lo hecho. Es el paso fundamental. Aceptar que eso es así.

 

Un patrón relacional perverso.

Puede ocurrir, y considero que es uno de los peores patrones relacionales a los que puede desembocar este tipo de conversaciones, que después de tanta negatividad, después de tanta frustración por no obtener y ofrecer lo que se necesita, se llegue a una situación de estancamiento.

Que la pareja se instale en un silencio resentido en el que cada uno, en el fondo, se està desvinculado emocionalmente del otro.

Considero que no hablar más del tema porque sabemos que nos vamos a frustrar, porque no hay la capacidad como para sacar algo positivo de ello, etc., hace que el problema siga estando ahí. Que la relación no fluya, se enquiste el resentimiento y deje emocionalmente herida de muerte, la relación.

Facilitando, finalmente, la ruptura.

La importancia de saber gestionar la relación tras el descubrimiento de la infidelidad.

Para que la parte herida pueda sanar, pueda restablecer la confianza y seguir la relación adelante es muy importante una actitud empática y compasiva.

Es clave por parte de la parte infiel tener paciencia y  estar disponible emocionalmente para la parte herida. Cuando se opta por negar, minimizar, ponerse a la defensiva, etc., es muy contraproducente.

Considero importante que las parejas tengan claro que lo que les está ocurriendo, en parte, es que sienten miedo ante la posibilidad que se rompa la relación. Y ese miedo se manifiesta muchas veces a través de la rabia.

También hay que tener en cuenta que la parte herida está atravesando por un duelo por la pérdida de la relación que pensaba que tenía. Y todo duelo, al tratarse de un proceso de restablecimiento del equilibrio emocional perdido, tiene sus fases.

Considero muy conveniente ser capaz de ponerse en el lugar del otro. Especialmente la parte infiel hacia la parte herida. Haciéndose preguntas del tipo:

“¿Cómo necesitaría, si yo estuviera en la situación en la que está mi compañero, que se comportara conmigo?” «¿Qué necesitarías que me dijera?» «¿Con qué tono?» «¿Con qué expresión facial? ¿Con qué actitud?

Considero que conviene hacer este ejercicio cuando uno está en un entorno seguro para responder adecuadamente cuando llegue el momento.

Ser capaz de hacer esto facilita el conectar contigo mismo. Conectar con tu parte amorosa. Facilita que seas proactivo y resolutivo. Que es lo que se necesita ahora. Que estés disponible emocionalmente.

Ensaya en tu mente las probables conversaciones que puedas tener con tu pareja. Haz todo lo posible para encontrar ese relato honesto y valiente de qué ha hecho que te dieras permiso. Eso es lo que sacia la necesidad de sentido de tu pareja. Es tu responsabilidad.

 

Conviene que alguien sea capaz de parar la escalada de la negatividad en las discusiones en bucle, tras la infidelidad.

Si ves que te sobrepasas y eres la parte infiel, díselo a tu compañero. Dile, “En estos momentos quiero estar a tu lado quiero estar ahí para ti, y me encuentro sobrepasado emocionalmente. Necesito un respiro necesito calmarme, por favor.” No para evadirte o huir, sino para retomarlo con más fuerzas luego.

Esto es mucho mejor que el ir acumulando negatividad y escalando tu malestar, y acabar expresando sin filtro tu malestar. Lo que haces es cuidar a tu pareja y vuestra relación. Estás demostrando una voluntad de cuidado y eso es una muestra de amor.

Si eres la parte herida, llega un punto en que tú también tienes que responsabilizarte de tu propio cuidado. Y procurar que la situación no vaya a peor. Tienes todo el derecho a sentir lo que sientes. Y también eres responsable de no causar daños que puedes evitar.

De lo que se trata en definitiva es de poder crear un clima emocional seguro, para afrontar este tipo de conversaciones de manera profunda. De manera que os facilitéis obtener un relato acerca de lo sucedido, que tenga sentido. Y os permita seguir adelante.

O, al menos, os permita tomar una decisión consciente y responsable de si continuar con la relación o no.

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