La Infidelidad Emocional en una relación de pareja
¿Infidelidad emocional? Cuando escuchamos la palabra “Infidelidad”, dentro del ámbito de la pareja, la asociamos de manera automática con el hecho de que uno de los miembros de la pareja, o ambos, ha establecido un encuentro sexual, o varios, con una tercera persona o más. Este tipo de infidelidad, de deslealtad, es una “Infidelidad sexual”.
Considero importante hacer esta distinción. En caso contrario, nos pueden pasar por alto otro tipo de infidelidades y deslealtades.
¿Crees que la mayoría de las infidelidades sexuales que se cometen a diario vienen motivadas por un deseo irrefrenable que aparece de manera súbita? ¿O crees, por el contrario, que en la gran mayoría de casos la infidelidad sexual ha sido el punto de llegada de un camino allanado por cierto tipo de conducta previa?
Si crees lo segundo, has acertado. A la infidelidad sexual se suele llegar a través de una conducta a la que etiquetamos como “Infidelidad emocional”.
Y a ésta dedico el vídeo de hoy. Quédate y sabrás cómo reconocerla y qué hacer si quieres reforzar tu vínculo emocional con tu pareja en caso que aparezca en tu relación.
No te pierdas mi reflexión final. ¡Vamos a ello!
¿De qué hablamos cuando hablamos de “Infidelidad emocional” en el ámbito de la pareja?
Pues básicamente del hecho de establecer un vínculo emocional afectivo con una tercera persona. Aquí la intimidad es la clave. Porque supone que uno comparte su mundo interior, sus pensamientos, sentimientos, deseos, etc. Supone abrirse al otro de tal manera que el grado de conocimiento de uno que esa persona pueda tener, es profunda.
Aquí hay que añadir otro matiz para que se cumpla la “Infidelidad emocional”; que el establecimiento de la intimidad con esa tercera persona, va en detrimento o va debilitando la que se tiene con la propia pareja.
Cuando uno se abre a otra persona de manera íntima, lo que ocurre es que se fortalece el vínculo emocional que establece con ella. Cuanto más se comparte, más fuerte se hace. Como se suele decir, el roce hace el cariño. Esta apertura, tiene lugar a base de conversaciones en las que uno se siente gratificado, al sentirse escuchado, apoyado, validado, reconocido… como hacía tiempo que no sentía. Esta es la clave.
A base de este tipo de conversaciones, llega un punto en el que la propia pareja empieza a ser percibida como un extraño. Alguien con quien uno no se siente tan vinculado emocionalmente, de manera tan potente, tan intensa como con esta tercera persona. Y es en este punto en el que la cosa se pone peligrosa. Y en el que uno tiene que pararse a pensar qué le está ocurriendo, cómo ha llegado hasta esta situación y qué puede ocurrir si sigue actuando de la misma manera.
¿Qué indica que una “Infidelidad emocional” puede acabar en una “Infidelidad sexual”?
Considero que hay tres señales que advierten claramente de esa posibilidad.
La comparación entre la propia pareja y la tercera persona.
Y la pareja sale perdiendo en la comparación.
“Me dice cosas bonitas y me trata amablemente. En cambio mi pareja no deja de machacarme con mis errores y defectos”.
“Qué elegante viste, en cambio mi pareja va de cualquier manera”.
“Qué activo es, no como el muermo que tengo al lado”.
Etc.
Lo malo de la comparación es que nos focalizamos en los aspectos negativos de nuestra pareja. Y podemos caer en la trampa de magnificarlos al dar rienda suelta al sesgo cognitivo de negatividad que nuestro cerebro lleva instalado de serie. Cosa que facilitará que seamos incapaces de valorar, puede incluso que percibir, aspectos positivos que pueda demostrar nuestra pareja o pueda haber en nuestra relación. Optando por ignorarlos en lugar de reconocerlos y potenciarlos. Mientras que por otro lado, lo más probable es que magnifiquemos los aspectos positivos de esta tercera persona.
Hablar de la pareja, con la tercera persona.
En las conversaciones que se establecen, se habla del compañero o la compañera, para mal. Para expresar que uno se siente distanciando, que siente que son incompatibles, que sus problemas no tienen solución porque tienen maneras de ser distintas, etc.
Cuando se empieza a compartir en estos términos, es muy fácil acabar soltando en algún momento un comentario del tipo, “En cambio contigo me siento como en casa”. Y al hacer esto deja la puerta abierta para que el otro le coja la palabra.
Adoptar una actitud evasiva con la pareja.
Es decir, cuando uno hace el mínimo acuse de recibo posible de los comentarios que hace su compañero o compañera.
Si pregunta cómo ha ido el día, la contestación se reduce a un escueto “Bien” o “Como de costumbre”. Sin establecer, prácticamente, contacto visual. No se aprovecha la ocasión para iniciar una conversación; al contrario, se aborta toda posibilidad de comunicación.
El peligro que lleva esta actitud es que los miembros de la pareja se van distanciando paulatinamente convirtiéndose en compañeros de piso.
¿Qué hacer ante una situación de Infidelidad Emocional?
En el momento en que uno es consciente de que si su pareja escuchara lo que está conversando, o la manera cómo está conversando con una tercera persona, tendría un serio problema, es cuando hay que accionar el freno de mano.
Es cuando conviene reflexionar acerca de qué le ha llevado hasta allí. Y si no lo ve claro, preguntarse qué necesita para salir de esa situación y volver a reconectar con la pareja.
Creo que una situación como ésta, es una oportunidad para reforzar el vínculo emocional de la pareja. Y que para que así sea, lo mejor que se puede hacer es respirar profundamente, cargarse de valor y de manera honesta y serena contar lo que está ocurriendo. Expresar qué ha encontrado en esas conversaciones y echa de menos en las de ambos.
Expresar que lo que uno quiere o necesita es reconstruir la intimidad que ambos tenían y que se ha perdido. Y también lo es admitir la parte de responsabilidad en el asunto y expresar el propósito de remontar. Así como pedir la colaboración de la pareja.
Si eres tú la víctima de una “Infidelidad emocional”, ante todo valora el hecho que tu pareja haya sido capaz de accionar el freno de mano y que haya tenido el valor de contártelo.
Ten en cuenta que se lo podría haber callado. No te hubieras enterado nunca. Pero te lo ha contado. Es un signo de honestidad y de compromiso que invita a mantener la confianza. Y como no me canso de repetir, compromiso y confianza son dos pilares fundamentales de una relación de pareja.
Para que la conversación tenga éxito, y por éxito quiero decir que sirva para fortalecer el vínculo emocional entre ambos, conviene crear un ambiente de seguridad. Esto es clave.
Un ambiente o un contexto en el que se pueda expresar lo que uno siente sin agredir al otro y sin ser agredido. Como cuando tienes una conversación con un buen amigo. De esta manera se facilitan futuras conversaciones constructivas que facilitan, a su vez, recuperar la intimidad y con ello una sana relación de pareja.
¡Todo es ponerse!

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