REVOLUCIÓN [Y CAÍDA] DE LA SEXUALIDAD DESPUÉS DE SER DESCUBIERTA LA INFIDELIDAD

Suele ocurrir que tras el descubrimiento de una infidelidad se produzca una activación de la sexualidad entre los miembros de la pareja. Que se produzca como un efecto “afrodisíaco” por llamarlo de alguna manera. Que se active la libido sexual, el deseo, la excitación…

La antropóloga Helen Fischer, una autoridad mundial en el ámbito del del estudio del amor, el enamoramiento y el deseo, recomienda, medio en broma medio en serio, que las parejas, de tanto en tanto, se sean infieles. Puesto que, asegura, reactiva el deseo de una manera muy considerable.

¿Por qué puede revolucionarse la sexualidad después de la infidelidad?

Considero que hay varios elementos que podemos tener en cuenta.

Factores que intervienen en la parte herida

  • En lo que a la parte herida se refiere, creo que juega un papel importante el pensamiento, sea consciente o inconsciente, de que tu pareja es deseable para otras personas. Para ti es alguien que está ahí, alguien a quien tienes disponible o lo has tenido disponible. Quizá en los últimos meses o el último año, haya disminuido la práctica sexual en vuestra relación, pero tú lo concibes como alguien que está ahí disponible en exclusiva. Cuando se produce una infidelidad, te das cuenta que tu pareja tiene un potencial erótico, una capacidad de atracción que lo hace deseable a ojos de otras personas.  De repente, percibes a tu pareja como  alguien a quien te conviene seducir para evitar que te la “arrebaten”.

Muy probablemente, esto que acabas de leer esté en la mente de la parte herida de manera difusa, inconsciente. Lo que predomina en si estado de ánimo, en momentos así, es la ansiedad. Pero si se presta atención a esta ansiedad, lo que hay, en parte, es el tomar conciencia de que a tu pareja no la tienes asegurada. Puede ser deseada por otras personas y desear a otras personas. Ya no existe esa exclusividad. Es algo que hay que recuperar. Y no es por dependencia emociona, la ansiedad surge de sentir que el vínculo emocional que tienes con tu pareja está en peligro. La infidelidad ha sido como una jarra de agua fría que te despierta del sueño de considerar que tu pareja va a estar ahí para ti, siempre y bajo cualquier circunstancia.

 

  • Otro factor que considero que entra en juego, es que se activa cierto espíritu competitivo con la tercera persona. Se trata de un ejercicio de autoafirmación, en el sentido de necesitar demostrar que uno es muy capaz de dar placer sexual a su pareja. Una especie de recordatorio a la pareja, de que uno tiene la misma capacidad, o mayor, para proporcionarle placer que esa tercera persona.

Probablemente, si preguntamos a la psicología evolutiva, nos dirá que esto es algo como muy instintivo, algo que está en nuestro comportamiento desde la noche de los tiempos. De cuando nuestros antepasados primitivos, querían establecer relación con un compañero sexual para tener descendencia. Y hacían cuanto estuviera en su mano para que eso fuera posible. Demostrando que se era un buen candidato para la crianza y evitando que nadie más interfiriera en su propósito. Ese espíritu competitivo, es una reafirmación de nuestra autoestima, y al mismo tiempo es como darle un toque de atención a la pareja de que lo que ha sido buscar fuera lo tiene aquí.

Enlazado con este espíritu de competitividad, creo que juega un papel importante, la propia imaginación. En el sentido de imaginarse lo que haya podido ser la práctica sexual entre tu pareja y la tercera persona. Imaginarse que ha sido un festival de los sentidos. Imaginación que muchas veces está alejada de la realidad. Al fin y al cabo tú y tu pareja os conocéis sexualmente en profundidad. Sí que la tercera persona puede producir una excitación distinta, dada la novedad o tratarse de una actividad clandestina, pero eso no significa que hayas perdido la capacidad de proporcionar placer, mucho placer, más placer. Como digo existe esa competencia y ese a compararse que facilita el automotivarte para demostrar tu valía.

 

  • Otro factor que considero que está ahí en juego es la ansiedad por el abandono. Existe ese miedo a que la pareja escoja a esa tercera persona. Aunque no tenga ninguna intención. Ansiedad por considerar que la relación pueda acabar. Todo lo construido. Y por tanto, a la parte herida le mueve el argumento, voy a proporcionar sexo a mi pareja porque no quiero que se acabe nuestra relación. Se trata de luchar por el vínculo de apego que existe hacia tu pareja desde la herida de rechazo que se haya podido experimentar.

 

Factores que intervienen en la parte herida

A lo que a la parte infiel se refiere, considero tres razones por las que puede verse activada la libido con la pareja.

  • La primera de ellas es que venga con la energía sexual activada de la práctica con la tercera persona. Si se venía de un periodo de baja actividad o baja satisfacción con la pareja, la práctica sexual con la tercera persona, ha generado un estado hormonal distinto que facilita el recuperar la percepción de la pareja como compañero sexual. Como alguien susceptible de darte placer y a quien tú quieres proporcionar placer.
  • La segunda es el hecho de sentirte muy deseado por tu pareja. Sentimiento que se agudiza si se viene de una temporada de apatía o poca práctica sexual. Ahora la parte infiel se encuentra con que la pareja se comporta como un “animal sexual”.  Se encuentra retomando con esa parte que estaba olvidada en la relación. Reconectando con el placer sexual con la pareja y sintiéndose atractivo a ojos de ésta.
  • La tercera, puede ser el miedo a perder la pareja. Esto ocurre, sobre todo, cuando la parte infiel no tenía intención alguna de acabar con la relación de pareja con la infidelidad. Y esto se traduce en  demostrar que uno sigue deseando sexualmente a su pareja, en un intento de reparar el vínculo.

 

La sexualidad revolucionada después de la infidelidad, se apaga

De la misma manera que se produce una activación de la sexualidad después de la infidelidad, puede y suele llegar un punto en que se desactiva. Sobre todo por parte de la parte herida. Básicamente porque la activación de la sexualidad viene desde la ansiedad, el miedo a la pérdida. Cuando acaba esa ansiedad al darse uno cuenta que su pareja no la va a abandonar, básicamente, la persona se calma y toma conciencia de la herida sufrida. Empieza  a pensar en lo que ha hecho el compañero, por qué lo ha hecho y si lo volverá a hacer. Aparece como un fantasma la tercera persona mientras se tiene relaciones sexuales. Aparecen en su mente preguntas del tipo:  “¿Esto que está haciendo conmigo, lo ha hecho con la otra persona?”.

El cerebro, que es un órgano especializado en la facilitar la supervivencia, bombardea la mente de la parte herida con el objetivo de que no baje la guardia ante alguien que le ha lastimado. Es ahí cuando se produce una bajada de la libido, y se produce un rechazo a la práctica sexual.

Es entonces cuando la parte infiel, especialmente los hombres con nuestra tendencia a interpretar que si hay sexo está todo arreglado, conviene que acepte la situación. Conviene que interiorice, que restablecer el vínculo emocional no solo implica sexo. Y menos, un sexo “animal” del que venimos. Se necesita intimidad, un acercamiento afectivo, un entendimiento de lo que le está ocurriendo a la pareja. Acoger esas imágenes y pensamientos intrusivos que no le dejan fluir. Conviene no sentirse rechazado, y saber estar en esa desactivación de su sexualidad. Entran dentro de la normalidad del proceso y conviene interpretarlo como una oportunidad para reforzar la seguridad del vínculo.

Sin duda alguna la sexualidad es lo que define a una relación de pareja. El sexo es un poderoso mecanismo de vinculación emocional entre dos personas. Durante la práctica sexual, segregamos oxitocina, la hormona del vínculo, además de hormonas y neurotrasmisores de gratificación como la dopamina, y la serotonina. Cuando se produce una infidelidad hay que hacer lo posible porque esa sexualidad se reactive. Si no se consigue, la continuidad saludable, o la continuidad a secas, de la pareja es muy difícil. Cada miembro de la pareja, por tanto, conviene que ponga de su parte. El miembro herido conviene que se relaje y el miembro infiel active una actitud paciente y compasiva, de acogimiento y disponibilidad emocional.

Es importante que se pase del miedo, a la voluntad de vincularse, de amarse, de conectar profundamente desde la autoestima, desde el valorarse a uno mismo, al otro y la relación.

Considero importante que la parte herida se dé permiso para poder estar presente cuando se tiene sexo. Que se dé permiso para recibir y dar placer. Focalizarse en ese propósito y, de esta manera, poder apartar esas imágenes y pensamientos intrusivos que pueden amargar el momento presente. Y en el caso de que se produzca un salir del foco o un bloqueo, que lo comparta con la pareja. Que exprese lo que necesita en ese momento. Hacer esto supone cuidar de uno mismo y de la relación.

A la parte infiel le conviene estar atenta a lo que sucede. Ser consciente de que necesita cuidar de la pareja, validándola, reconociéndola, valorándola. Por lo tanto cada detalle, cada frase, cada mirada, cada acción es importante. No se trata de practicar el coito, se trata de activar el Eros, el erotismo, la sensualidad, la calidez, el afecto…  Ello evita muchas frustraciones y malos entendidos. Y facilita reforzar la seguridad del vínculo entre los miembros de la pareja y superar una infidelidad.

Recuperar la sexualidad después de la infidelidad, es clave en el proceso de recuperar la relación tras la infidelidad.

 

Aquí tienes una guía clara y práctica que te facilita transformar tu vida y tu relación, tras una infidelidad. 

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