«¿Soy infiel por practicar sexting?» Esta es la pregunta que me hizo una persona que había estado practicando sexting con una persona que no era su pareja y había creado una crisis en su relación.

Me comentó, en sus propias palabras, «No he mantenido contacto físico alguno con la tercera persona». Afirmaba que, “tan solo”, habían sido unos mensajes.

Aunque reconocía que no tenía que haber escrito lo que escribió en los mensajes.

Voy a responder esta pregunta y también analizaré el poder de seducción que tiene hoy en día en nuestra sociedad el sexting.

Y una clave para poder evitar que hagas algo que lamentes el resto de tu vida o por mucho tiempo.

 

 

¿Soy infiel por practicar sexting?

¿Qué es el sexting?

Vayamos por partes. Sexting, es un anglicismo formado por las palabras sex y texting. Es decir, “sexo” y “mandar mensajes”. Así pues, sexting significa mandar mensajes de contenido erótico o sexual.

Algo tan antiguo como la propia humanidad. Celebres  son las correspondencias erótico festivas de literatos, gobernantes y artistas.

Actualmente con los dispositivos móviles e Internet, podemos enviarnos no solamente texto sino también audio y vídeo.

El sexting es un recurso que tienes para canalizar el deseo y el erotismo en relación con otra persona. Es un recurso para mantener el vínculo emocional con ésta.

Lo practican muchas parejas que, por el motivo que sea, viven una relación a distancia.

Y lo practican parejas estables de largo recorrido, conviviendo.

Como digo, es un recurso que facilita mantener la llama de la pasión encendida en una relación de pareja.

 

¿Cuándo soy infiel por practicar sexting?

¿Cuál puede ser el problema con el sexting? Pues que en una sociedad hiperconectada como la nuestra,  tenemos la posibilidad de establecer contacto y una relación erótica con otras personas de manera muy simple.

Hoy en día la tentación ya no vive arriba como decía la película sino que vive al alcance de nuestra mano las 24 horas del día. Este es el gran qué. Es fácil que te puedas conectar a distintas aplicaciones y plataformas que te ponen en contacto con otras personas.  Ocurre, que por curiosidad, por simple juego, por regalarse el ego y sentirse deseado o para desestresarte, te conectas ahí.

El problema está en que eso causa una gratificación en tu cerebro. No lo deja indiferente. Existe una descarga de dopamina.

De esta manera, uno va acumulando ese tipo de gratificaciones, de descargas de dopamina. Y como toda sustancia química, llega un punto en que ya no siente sus efectos y necesitas más.

Es ahí cuando vas escalando en la interacción con la tercera persona.

El problema está, también, en que si te focalizas en esa gratificación inmediata y vas escalando, lo más probable es que descuides tu relación. Vas a ir cambiando el foco. Te vas a descentrar.

En lugar de erotizar tu relación primaria, erotizas el vínculo con esa tercera persona.

Considero que este tipo de prácticas mal llevadas, son como la comida basura. Te llenan pero ni te sacian ni te alimentan ni te nutren. Es fácil que pasado un tiempo relativamente corto, vuelvas a tener hambre y necesites volver a ingerir esa esa comida. Con el sexting pasa absolutamente lo mismo.

Te conviene ir con mucho cuidado porque uno entra ahí tomándoselo como un juego y puede acabar enganchado. Por no hablar por no hablar de las consecuencias que pueda tener en tu relación si tu pareja lo llega a descubrir.

 

¿Realmente soy infiel por practicar sexting?

No son pocos los casos en los que la persona que ha practicado sexting se siente tratada injustamente. Cree que la pareja ha tomado una decisión radical. Que se ha sobrepasado al decidir acabar con la relación por haberse mensajeado con una tercera persona. Lo encuentran desmesurado porque aseguran que no tenían ninguna  intención de tener contacto físico con ella. Ni mucho menos de acabar con la relación. Habría que ver qué pasaba si se pusiera esa persona con la que has mantenido sexting delante de ti. Pero imaginemos que eso es así… A estas personas les resulta difícil de admitir ser catalogadas de infieles.

¿Qué significa ser «infiel»?

¿Desear a alguien mentalmente es ser infiel?, ¿autogratificarse sexualmente, pensando en una tercera persona?,  ¿mantener mensajes?, ¿participar en un showroom con una profesional o un profesional del sexo en privado?

Propongo una definición de infidelidad a ver si aclara conceptos:

La transgresión de un pacto de exclusividad sexual y/0 erótica.

Este pacto puede ser implícito o explícito. Implícito significa que no ha sido verbalizado claramente. No se ha hablado entre los miembros de la pareja de cuáles son los límites, de cuáles son las necesidades. “Yo  necesito, para estar en una relación estable contigo, que no te acuestes con ninguna persona a parte de mi. Que no te mensajes con nadie. Que toda tu sexualidad la focalices en mi.”

En muchos casos, se da por supuesto entre los miembros de la pareja. Ambos saben perfectamente que eso no tiene cabida en la relación.

Cuando sí se verbaliza, entonces el pacto es explícito.

 

Una distinción importante: «La deslealtad».

Considero que esta distinción es como la piedra de toque que te facilita tener conciencia y responsabilizarte de tus actos en lugar de justificarte o de evadir tus responsabilidades.

Si tú le dices a tu pareja que tienes la necesidad de tener estos juegos eróticos con otra persona porque te gratifica y tu pareja acepta, no le estás siendo desleal. Porque lo estás haciendo de manera clara. No lo estás haciendo a espaldas suya. Sino con el consentimiento de tu pareja.

Tampoco estás siendo infiel porque no se está transgrediendo ningún pacto explícito o implícito de exclusividad sexual. Hay una parte de tu sexualidad que sí la puedes compartir con otras personas.

Puede que la exclusividad sexual valga para la parte física. Que no se te permita  contacto físico sexual. Como digo, en estos casos no estás siendo desleal ni infiel. En  los demás casos sí. Y lo sabes.

Por otro lado, tú sabes que si tu pareja supiera lo que estás haciendo, le causaría un dolor emocional grande. Sabes  perfectamente que estarías poniendo tu relación en peligro.

Así pues, cuando uno se da cuenta, cuando uno  siente eso, es el mejor momento para ponerle freno al deseo. Es el momento de respirar, tomar conciencia y pensar en las posibles consecuencias. Es la gran oportunidad para no caer en una práctica que puede poner en peligro tu relación y tu bienestar.

 

Reflexión final sobre el sexting y la infidelidad

Nuestra sociedad ha convertido el mundo en una especie de mercado al que tú puedas acceder y comprar con un solo clic. Es una sociedad que te anima a que lo quieras todo y lo quieras ya.

Es una sociedad que favorece la gratificación inmediata y  obstaculiza el esfuerzo de posponerla para conseguir una mayor, posteriormente.

Este es el gran qué de nuestra sociedad. Este es el gran peligro que hay en la práctica del sexting a través de todas las posibilidades tecnológicas que tenemos a nuestro alcance.

Si te dejas llevar absolutamente por el deseo, por esa gratificación inmediata, ten por seguro que a la larga lo que vas a obtener es dolor. Antes o despué, en mayor o menor grado si te dejas llevar por el deseo y no le pones conciencia, no pones freno y lo racionalizas y canalizas tu energía sexual en la profundización de tu relación, en la erotización de tu relación, vas a obtener dolor. Y vas a causar mucho dolor.

Así  pues si has puesto en peligro tu relación por esta práctica, eres humano y cometiste una irresponsabilidad.

Deseo que a partir de ahora sepas ponerle freno a tu deseo. Que te focalices en lo que realmente te resulta nutritivo.

De esta manera tendrás mayor bienestar en tu vida, causarás mayor bienestar a los que te rodean, crecerás personalmente y contribuirás a hacer de este mundo algo más bello.

Que falta le hace.

 

Aquí tienes una guía clara y práctica que te facilita transformar tu vida y tu relación, tras una infidelidad. 

¡LIBRO!